domingo, 9 de septiembre de 2012

UN CAÖTICO DOMINGO EN LA LIBERTADOR


Al cerrarse la Cota Mil para el disfrute de la ciudadanía, la comunicación entre este y oeste se dificulta, la avenida Libertador es una arteria de desplazamiento rápido, sin embargo se ha convertido en un caos. Varias parcelas anteriormente utilizadas para estacionar los vehículos ahora han comenzado a formar parte de la Misión Vivienda. Sin estudios de suelo, sin estacionamiento, sin conocer sí existen los servicios necesarios para dichas viviendas.
 
El tráfico se ha congestionado irrespetando el descanso dominical. Las grúas, las cabillas, los sacos de cemento, los ladrillos, el granzón se amontonan a lo largo de la Libertador, provocando grandes colas e interrupciones  impidiendo la comunicación vehicular. Se cierran dos canales hacia ambos lados de la ciudad, el tránsito fluye lentamente, la gente desespera, enloquece aún en domingo, cuando se quiere disfrutar del descanso.
 
Me acerco al grupo de personas que protestan son ellas las que me explican que los terrenos tienen problemas de suelo, que los materiales son de mala calidad, que los alrededores serán tapiados por los vehículos que no podrán estacionar dentro de los edificios. Que las sustancias tóxicas que utilizan para la construcción ocasionan enfermedades pulmonares, respiratorias y afectan los ojos, de adultos y niños.
 
Han hablado con los responsables de la obra, sin embargo, ellos dicen seguir ordenes superiores, han tratado de conversar con personeros de la Alcaldía del Municipio Libertador, pero no han sido escuchados, por ello han tomado la solución del problema en sus manos han decidido unánimente cerrar y bloquear el desplazamiento por la Libertador. El sonido de las cornetas, el mal humor de los transeúntes y los residentes no deja de manifestarse.
 
Hoy es domingo, la tranquilidad de la ciudad es alterada, aquellos que queremos visitar a nuestros seres queridos debemos perder nuestro tiempo en una cola infernal, nos alteraremos, discutiremos, nos insultaremos, como buenos venezolanos, pero los edificios, los problemas permanecerán allí, seguirán trabajando los obreros y profesionales encargados de las obras, ellos tienen el apoyo de un gobierno arbitrario que a última hora quiere mostrar ante la ciudadanía su capacidad de realizar viviendas que no han hecho en 14 años.  Mañana lunes el caos se verá reflejado en una ciudad que no se caracteriza por su facil desplazamiento. Desesperaremos con los sinsabores del mal rato seguiremos caminando, esperando que las cosas cambien el próximo 7 de octubre. 

martes, 4 de septiembre de 2012

Venezuela, entre la mediocridad y la marginalidad


! VENEZUELA, ENTRE LA MEDIOCRIDAD Y LA MARGINALIDAD ¡ 

“Uno debe amar este maldito país. Hay que amarlo para poder tener coraje de hablar mal de él  ” .
José Ignacio Cabrujas
Héctor Quintero Montiel

 
El alma criolla se ha fraguado a través de la palabra, un viaje a través del lenguaje nos permitirá entender lo venezolano y al venezolano. Mariano Picón Salas, Arturo Uslar Pietri, José Ignacio Cabrujas, Fermín Toro, Juan Vicente González, Cecilio Acosta, Rufino Blanco Fombona, Enrique Bernardo Nuñez, Mario Briceño Iragorry son solo algunos de los ensayistas venezolanos que nos han permitido comprender nuestra historia contemporánea.

Los venezolanos hemos sido agresivos, groseros, flojos, irresponsables, imprevisivos, faltos de formación intelectual, elusivos, inconformes, altaneros, vivos, ambiciosos, angustiados e igualitarios con falta de aspiraciones a largo plazo lo que ha permitido crecer la impuntualidad, la inconformidad y el desorden, dejando un país inconcluso. Venezuela ha sido una representación histriónica, un país que hemos inventado sobre nosotros mismos, una farsa teatral, como resumía el dramaturgo José Ignacio Cabrujas en La Joda Criolla.

Venezuela ha sido el país de las nulidades engreídas, un pobre país rico sumido durante 100 años en guerras y montoneras, un país inconcluso. Nuestra angustia criolla, como venezolanos, ha sido la de sentirnos pueblo y no individuos, ciudadanos. De espalda al progreso de nuestro pueblo hemos perdido los mejores años de nuestra prosperidad económica. Agotaremos el recurso que tenemos y volveremos a la carencia

Venezuela no es porque no se ha hecho, pero será algo algún día. Venezuela no ha aclarado sus propósitos. Los universitarios han sido técnicos desfasados de la vida nacional. Venezuela ha sido un país de ensayistas y cuentistas. Venezuela es una inmensa necesidad, cosas sabidas más cosas por saberse. Venezuela no es, se perdió y llegó a su clímax en la Independencia.

 Los venezolanos nos debatimos entre la mediocridad y la marginalidad, desconocemos hacia donde inclinar la balanza, pues la injusticia y la inseguridad nos circunscriben impunemente desde los albores de esta falsa democracia surgida en 1958 la marginalidad y la pobreza han crecido sin tregua, han ascendido al poder personas nacidas, formadas y diseñadas dentro de la marginalidad causa primigenia del declinamiento político, cultural, económico y social de nuestra sociedad.

La dirigencia nacional son masas ignaras. Venezuela no tiene memoria colectiva, al asumir la memoria colectiva y tener contacto con el pasado, tendremos una mejor identidad. Existe una falta de tradición y una gran discordia interior. Tenemos una vocación igualitaria manifestándose en la pérdida del sentido del respeto y la jerarquía, existe una falta de solemnidad. Venezuela ha sido un mientras tanto, un por sí acaso, un Hotel de Lujo.

La prensa nacional publicó en días pasados las estadísticas nacionales sobre la pobreza crítica nacional, señalando que ella alcanzaba al 80% de nuestra población, ello representa once millones de habitantes, en su mayoría niños y adolescentes. Solamente a sotto voce es comentado este problema entre nuestros líderes, pero nadie se ha atrevido a analizar las auténticas e innegables causas de nuestra crisis social, moral, ética, cultural, filosófica e ideológica.

Los ciudadanos extranjeros que se encuentran en nuestro país desde inicios de los años setenta gracias a la negligencia y complicidad de nuestras autoridades migratorias y bajo el ojo cómplice de la clase política venezolana, conforman gran parte de la marginalidad, la mediocridad y la miseria de nuestra nación. Muchos países vecinos, en esa época, vivían bajo regímenes dictatoriales y atravesaban por severas vicisitudes económicas y las clases más paupérrimas de esos naciones se aposentaron en Venezuela, surgiendo la buhonería. 

De los 20 millones de habitantes probablemente un 30% de ellos sean indocumentados sin oficio conocido, sin profesión determinada y moradores de alguno de los barrios montañeros que rodean la otrora sucursal del cielo. Ellos nacieron dentro de la miseria, la marginalidad y la mediocridad, en ella se criaron, en ella se formaron y de ella no saldrán a pesar del populismo educacional de nuestros políticos.

Quienes, sin sectarismo partidista, únicamente ven las posibilidades de obtener votos en las elecciones nacionales, regionales o municipales, por ello se han dado a la tarea de cimentar los barrios, consolidando la pobreza a través de los mercados de buhoneros, a través del fortalecimiento de los barrios donde se escuchan los acentos más disímiles de la geografía iberoamericana, incrementando la criminalidad, la mediocridad, la negligencia, la miseria, entorpeciendo el desarrollo de Venezuela. En tanto que sus naciones de origen se encuentran en la senda del desarrollo y el crecimiento económico, la mendicidad de sus países ha sido trasplantada a nuestra patria mientras los venezolanos retrocedemos lentamente en el tiempo y el espacio.

La crisis que atraviesa Venezuela no es económica, ni financiera, son pocas las naciones que tienen el exagerado volumen de reservas internacionales recuperadas en corto tiempo. Nuestra rémora es simplemente la falta absoluta de recursos humanos con sólida formación moral, cívica, ciudadana, familiar, universitaria. Muchos han pasado por las aulas de colegios, liceos y universidades, son pocos los que han asimilado las enseñanzas de los salones de clase y el hogar. La mediocridad ha imperado con el populismo educacional, se han formado ciudadanos sin empleos ni posibilidades de surgir, porque las líneas de actuación de nuestro pueblo se debaten entre la mediocridad, la miseria y la marginalidad.

HQM/hqm
11/10/1996
 

Nuevamente a la triste realidad

Hoy de nuevo asisto a clases, ando medio perdido. la ausencia a la clase de la semana pasada me ha hecho perder el hilo de las explicaciones profesorales, trato de ponerme al día, va a ser un gran esfuerzo, hay que leer mucho y comenzar a hacer los trabajos. El ambiente en clases es más relajado, a pesar del frío del salón que no nos permite concentrarnos en las explicaciones sobre mercadeo que hemos recibido hoy. Hay que hacer un esfuerzo para seguir adelante.

El silencio de la juventud

Hace pocos días, cerró el proceso de inscripción electoral de los nuevos votantes, aquellos que cumplirán 18 años de edad antes del 7 de octubre de 2012, fecha estipulada por las autoridades electorales para que se lleve a cabo la elección del nuevo jefe del estado.
Al cierre de la jornada del CNE vimos con gran angustia como 1.700.000 jóvenes no ejercieron su derecho a participar en los procesos electorales. Surge nuestra inquietud ante este hecho, habrá sido desidia o simplemente es una convicción plena de nuestros jóvenes a no participar en política ?.
Posiblemente, la pasión por la participación política ha desaparecido de estos jóvenes, no sabemos sí se han convencido por alguna razon desconocida de que

Falacias, falsedades, argucias y quimeras


FALACIAS, FALSEDADES, ARGUCIAS Y QUIMERAS
“ Debemos regresar a la solidaridad, la equidad y la justicia social “.

            Pierre Rosauvallon

 La política y la sociedad venezolana del último decenio se han enrumbado por caminos diferentes a los trazados por quienes desde los albores del año 28, se propusieron entrar en el siglo XX a paso de avanzada, de transformación tecnológica, de respeto a la dignidad humana, pureza en la administración del erario nacional y convivencia fraterna entre los ciudadanos. Sus ideas, delineadas en aquellas azarosas jornadas de lucha contra la dictadura de Juan Vicente Gómez y años más tarde contra el totalitarismo mezquino de Marcos Pérez Jiménez han sido traicionadas.
En las cárceles, abarrotadas de la más pura generación de intelectuales y políticos que ha producido nuestra nación, a través de la serenidad, la paciencia, la lectura, la conversación, el  plácido análisis de las acciones acometidas, de sus errores y equivocaciones y de las lentas horas del discurrir del tiempo, surgieron las nuevas ideas y los principios filosóficos que permitirían el establecimiento de un estado moderno al salir de las mazmorras que quisieron acallar el clamor de un pueblo sometido a la intemperancia personal del tirano.
La desviación ideológica sufrida por quienes ejercieron el poder, luego de salir de las gayolas, dando la espalda a sus principios filosóficos, sus costumbres hogareñas y su formación ciudadana, ha permitido que surja al amparo de un estado omnipotente una nueva clase social identificada plenamente con los más oscuros intereses del Estado, la corrupción, el peculado, el soborno, la desidia, la inercia, la negligencia, el hostigamiento, la desnaturalización de la gestión pública. Permitiendo que la improvisación, madre de todos nuestros vicios, nos estremezca en lo más profundo de nuestro esquema socio-político.
 
Contemplamos un país en crisis. La corrupción, el flagelo que más ha perjudicado a nuestra sociedad complaciente, palaciega, lisonjera; la inmoralidad y la desidia han resquebrajado la ética, la moral y las buenas costumbres. Presenciamos una nación donde prevalece la egolatría, la codicia, la mezquindad, la petulancia, la fatuidad, la vileza, la miseria humana, la ineptitud, la ineficiencia, nuestro facilismo priva sobre el interés nacional.
Evidenciamos un país lánguido, pútrido, estragado, incoherente, confuso, melancólico, mohíno, desorganizado, con un proceso educativo desfasado nacional e internacionalmente, con los mismos adalides causantes del caos y la desidia, los destructores de la sociedad, coronados por un pueblo que ha permitido con su voto, de espalda a la historia, la crisis económica de los ochenta, el despilfarro y ultraje a la nación de finales de la década; las asonadas militares de 1992, la incertidumbre política, económica, financiera y moral que nos ha conducido a  nueve años de infortunio, desasosiego y penuria. Antecedentes que exigen un gobierno que no sólo demuestre capacidad para elaborar buenos discursos, sino proyectos técnicos que permitan resolver problemas concretos del país.
El sistema político venezolano ha arribado al proceso de regresión más importante de la historia contemporánea, nuevamente nos encontramos en el umbral de la civilización, en Jurassic Park. Las ideas de nuestros políticos han ido involucionando, la clase política anquilosada someramente ha analizado la transformación y mutación del mundo moderno. Los líderes criollos aún debaten sobre subsidios a los productos primarios y terminados; sobre el control de cambio; sobre la gratuitidad de la educación terciaria y de los servicios médicos prestados en los hospitales públicos, sobre la autonomía universitaria mientras el pueblo fallece por depauperación.
La gallina de los huevos de oro se acaba y debemos prepararnos para ese futuro mediato que se nos avecina. Hagamos honor a nuestros principios y no nos dejemos arrastrar por la masa que navega en sentido contrario. Con firmeza, decisión y buena administración hagamos un estudio serio e interdisciplinario, sí sus resultados lo aconsejan, busquemos el debido consenso, tomemos y enfrentemos las medidas que sean necesarias, sin temores, sin represalias, aunque ellas nos cueste la victoria política. No seamos egoístas y mézquinos, no podemos seguir pensando en el partido sino en la nación, en su salud, en su seguridad, en su tranquilidad económica y pasaremos a la historia como la generación de hombres que permitieron conseguir la grandeza aún no alcanzada. Sólo el esfuerzo común nos permitirá superar la crisis que actualmente afrontamos.
Volver a la prehistoria no es el camino, debemos rectificar los errores cometidos, los políticos deben sincerarse con la población; la actividad político partidista debe contener un sentido más humano donde prevalezcan los principios de justicia social, respeto de los derechos humanos e impoluta administración de la hacienda pública, cuando ello ocurra Venezuela iniciará una nueva étapa de bienestar y desarrollo. En caso contrario  llegaremos al fondo del abismo.
Debemos acabar con las quimeras, las falacias, las falsedades y las argucias de quienes se han convertido en las vacas sagradas del sistema político venezolano, los notables y esclarecidos bienhechores de nuestra nacionalidad, quienes poco a poco como los arlequines luego del festivo carnaval comienzan a quitarse la máscara y dejan ver su rostro sombrío, lúgubre, tétrico, taciturno, huraño, amargado, rencoroso, demostrando una vez más su incapacidad para gobernar, para esbozar y diseñar un programa de gobierno basado en principios éticos y morales, que permita a los jóvenes recuperar la confianza y esperanza pérdida.
 Nosotros hemos vivido envueltos en un manto de jactancia, soberbia, altivez y arrogancia, es hora de que acojamos la experiencia de quienes enfrentaron problemas similares, aceptemos sus advertencias, escuchemos sus consejos y tratemos de aplicarlos en la solución de nuestros conflictos porque HA LLEGADO EL MOMENTO DE SER SIMPLEMENTE VENEZOLANOS.

Héctor Quintero Montiel

06/04/96